Ayer muchas personas llegamos tarde, entre el cambio de horario inexistente en nuestro país y la hora de adelanto de la entrega de los Oscars, fue una alfombra roja que nos pasó de largo a muchxs. En las historias de nuestro IG les dejamos algunos de los looks que podrían -o no- considerarse arte, pero no hablaré de eso, hoy quiero hacerles una recomendación: analizar los artes que vemos en algunas de las películas nominadas de este año.
Todo mundo habla de que el cine es el séptimo arte y a veces entre tantos efectos especiales a los que estamos acostumbradxs, ya no sabemos si lo que vemos es real, si sentimos algo o qué. Pero yo sigo creyendo que sí, es arte.
Vamos a hablar de diferentes tipos de arte.
El arte visual
Poor Things se llevó sus bien merecidas estatuillas por ese vestuario, ese peinado, ese diseño de producción y, claro, la actuación de la gloriosa Emma Stone. Esta película es fácil de clasificar en arte (¿ya la viste?) porque se dio vida a un mundo fantástico inexistente, en el que TODO fue creado desde cero. Incluso las ciudades son una reinterpretación de las ya existentes. Es una belleza: cada rincón de la escenografía (los sets, pues), cada pieza de vestuario, el maquillaje, las actuaciones… arte, arte visual.

El arte auditivo
Aquí entramos a algo menos evidente y tengo que decir que la reina -para mí, claro- fue Zone of interest. Esta película te cuenta a través de diálogos, a través de lo que vemos… pero también a través de lo que no vemos y solamente escuchamos. Y es aterrador. Es una historia real de terror que vivimos a través de sutilezas que vamos descubriendo pero también, que vamos escuchando. Todo lo que no nos lo cuentan o muestran, nos lo ponen en sonidos. Eso, es arte y vaya que lo hicieron increíble. Si puedes verla en cine, corre a hacerlo.
El arte emocional
Yo creo que todo el arte podría (para no ponerle el “debería”) movernos alguna emoción. ¿Ustedes han llorado frente alguna expresión artística? La pintura, un concierto, la danza, la ópera o hasta el mismísimo Cirque du Soleil (ya les contaré esa anécdota). El arte de una buena actuación puede llevarnos a lugares que no sabíamos que podían ser tocados. En Perfect Days nos pasa eso. Poquísimos diálogos pero expresiones poderosísimas por parte del -ignoradísimo por la academia- protagonista, Kōji Yakusho. Lo que logra transmitirnos es arte puro, emoción pura. Él es un gran artista. Ve a verla y vas a salir con el corazón súper emocionado.

El arte no tan para niños
A veces cuesta trabajo entender que la animación es un recurso y no un “concepto para niños”. A veces es la única manera de contar algo (vean I lost my body, en Netflix); otra, es la mejor manera para no hacerlo tan brutal (vean Flee, de renta en YT) y muchas otras, simplemente es la manera en que lo queremos contar. Punto. El año pasado todo mundo hablaba del Pinocho de Guillermo del Toro (una belleza) y hoy quiero decirles que todavía pueden ver en los cines una cinta española/francesa de animación que se llama Robot Dreams y que no, no ganó este año pero estuvo nominada al Oscar. El arte de contarnos algo tan emocional (y complejo) “con muñequitos” no es cualquier cosa. Una animación ya sea sencilla o complicada sí que merece ser considerada arte. Se crea un mundo desde cero y con personajes que no existen se recrean emociones humanas… o robóticas/animales que apelan a lo humano. La madurez emocional de los personajes (bueno, de Robot) y la necesidad tan humana de Perro, nos conmueven mucho, además de que sí nos cuestionamos una que otra cosa… y eso que nos lo cuentan “con monitos”.

Así que la próxima vez que te preguntes si el cine es arte, ya tienes la respuesta: sí, sí lo es. Y eso va mucho más allá de las imágenes.





