Si no has visto los videos que subimos en IG sobre los pantalones y la edad requerida para utilizarlos, te los dejo al final. ¿Quién no se ha sentido así en algún punto? Bueno, si tienes menos de 30 quizá todavía no, pero igual en la parte trasera de tu orejita hay una mosquita que zumba  y dice algo así como “aprovecha que aún puedes utilizar esto porque ya pronto, no será adecuado”.

Adecuado…

¿Para qué?

Esa discriminación con la que todo mundo está OK

Además de ser comunicóloga, soy activista y, como me gusta aprender, me metí a estudiar un diplomado de Derechos Humanos en la Suprema Corte. No saben lo difícil que fue porque, la verdad, estos cursos están muy enfocados en abogadxs y pues yo…

Total, que fue muy interesante, y aprendí mucho. Al comenzar el curso, hablaron mucho sobre “la igualdad y la no discriminación”. Ahí nos explicaban que una cosa es la diferenciación que existe, por ejemplo, entre personas por sus características biológicas (Diva es altísima y yo soy un llaverito, eso nos diferencia, por ejemplo) y otra muy distinta es la discriminación.

Para analizar si se cometió un acto en contra de los Derechos Humanos, lxs jueces miran el caso y comienzan descartando que haya habido una discriminación por alguna de las “categorías sospechosas”: raza, origen, orientación sexual, si padecen alguna discapacidad, etc.

Esas son las causas de las discriminaciones más conscientes y a las que se les ha puesto foco en los últimos años. Ya saben, la cultura “woke” (consciente, muy de la generación Z y que analiza todo desde el punto de vista de no discriminar). Peeeero, ¿qué discriminación está no solo socialmente aceptada sino también arraigada en todo el mundo?

La discriminación por la edad.

Del edadismo y esas cosas que nos hacen sentir inútiles

La discriminación por la edad en español se llama “edadismo”, en inglés (quizá lo hayas escuchado más) es “ageism”. Y sí, no nos hagamos como que “la virgen nos habla”, todxs hemos estado ahí.

Al momento en el que le ponemos edad a la ropa, a los trabajos, al romance, a las actividades, a cómo debemos vernos, estamos discriminando por la edad. Todas, todos, todes lo hemos hecho.

No saben cómo me incomoda que me pregunten tres cosas en las entrevistas de trabajo: mi estado civil, si tengo o no hijxs y mi edad. ¡Cualquier cosa que conteste puede ser usada en mi contra!

Y si bien hoy no hablaremos de eso de ser mamá o no en el ámbito laboral, ¿no han sentido que “malo si sí, malo si no ni preguntes”? Lo mismo con la edad.

Cuando me lo preguntan yo trago saliva y hago cuentas mentales de cuántos años creerán que tengo por la manera en que luzco versus mi experiencia profesional. ¡No es posible que tenga 30 si mi primer trabajo en el CV que están viendo es del 2000!

Imagen de Freepik

“No te están contratando por tu edad”, le dijeron a una amiga experta en Relaciones Públicas. Una fregona con años y años de experiencia y mucho conocimiento que ofrecer. Pero… al parecer la edad viene con “inutilidad” o invisibilidad.

Y esto se aplica también en cómo pretenden que luzcamos, cómo deberíamos de vestirnos, hablar, comportarnos.

“Eso ya no es adecuado para tu edad”. ¡Pero es MI edad!, es mi cuerpo, es mi manera de expresarme y de vivirme.

Lo más fuerte es que no sólo tiene que ver con edadismo sino también que vulnera otro de nuestros Derechos Humanos: el libre desarrollo de la personalidad. Uy, amo ese derecho.

Básicamente trata de que como seres humanos tenemos el derecho de conducir nuestras vidas como nos plazca, siempre y cuando no vulneremos los derechos de alguien más o contribuyamos al desorden público.

El libre desarrollo de la personalidad abarca si queremos estudiar una carrera o no (por eso la educación obligatoria ya no incluye la superior), si queremos casarnos o no, si queremos tener hijxs o no, si nos gustan las mujeres, los hombres, cómo nos identificamos, etc. Y sí: la libertad de elegir lo que queremos ponernos.

El edadismo todavía es aceptado al momento en que nos ponemos nosotras mismas etiquetas… y hablo en femenino porque como MUCHAS cosas, nos afecta más a las mujeres que a los hombres. No es lo mismo que George Clooney haya nacido canoso que Eva Longoria se deje las canas. ¡Pecado!

Nos ponemos etiquetas, nos sentimos mal si la falda está muy cortita, si utilizamos camisetas con glitter y ositos… Porque una mujer de mi edad tiene que lucir recatada, seria… como una señora mayor, pues.

El edadismo también llega a incluir a la moda: ¡eso ya no es para ti! Y como bien nos dice Diva una y otra y otra vez, “pues yo no le veo edad en la etiqueta”.

Así que ahora que ya sabes todo esto, cuando alguien te diga que “ya estás muy mayor para utilizar eso”, puedes decirle, con toda certeza, que te está discriminando y yendo en contra de tus Derechos Humanos. Porque es cierto.

Imagen de vecstock en Freepik

Aquí los videos de los que les hablo al principio:

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