Por Diva Lomas

Se sabe que no soy fan de Lily Collins. Sí, sé que puede sorprender a muchos, pero es la verdad. Dicho esto, debo reconocer que la serie Emily in Paris ha logrado algo notable: resucitar con estilo la imagen de Audrey Hepburn, un ícono que tiene una influencia innegable en la moda y la cultura pop.
La serie, creada por Darren Star, es un tributo constante a la iconografía de la moda. Pero si hay una musa que parece inspirar cada giro elegante y chic de Emily Cooper, interpretada por Lily Collins, esa es sin duda la inolvidable Audrey Hepburn. De hecho, Emily in Paris no se limita a mencionar o insinuar a Hepburn; la serie la utiliza como un pilar sobre el cual construye su narrativa de estilo y sofisticación.
La Elegancia Personificada
Audrey Hepburn no necesita presentación. La actriz, que se convirtió en un ícono global gracias a películas como Breakfast at Tiffany’s y Sabrina, sigue siendo sinónimo de elegancia, simplicidad y un estilo que ha desafiado el paso del tiempo. Su silueta delgada, el vestidito negro, y esos guantes largos de satén son imágenes grabadas en la memoria colectiva, y Emily in Paris aprovecha cada una de estas referencias para situar a su protagonista en la misma órbita de glamour.

Tomemos, por ejemplo, el episodio en el que Emily asiste a una fiesta disfrazada de Hepburn en Funny Face. La elección del disfraz no es accidental. Con su vestido negro, su diadema y su perfecto delineado de ojos, Emily no solo emula el estilo de Hepburn, sino que se coloca en un linaje de mujeres que han utilizado la moda para proyectar poder y feminidad en el mundo. Este guiño es una declaración: Emily, como Hepburn, es un símbolo de cómo la ropa puede ser una armadura y una expresión de la identidad personal.


Más que un Rostro Bonito
Sin embargo, Emily in Paris no se limita a hacer de Hepburn un mero ícono visual. La serie también alude a su legado más profundo: su humanidad y compasión. Hepburn fue mucho más que una cara bonita; su trabajo humanitario con UNICEF la convirtió en una figura de admiración no solo por su belleza, sino por su dedicación a mejorar el mundo. Aunque Emily no es una activista en el sentido tradicional, la serie dibuja paralelismos sutiles entre las dos. Ambas son extranjeras en un país que no es el suyo, ambas utilizan su ingenio y su encanto para superar obstáculos, y ambas, en última instancia, utilizan su imagen para conectarse con los demás de manera más profunda.
El Contraste Entre lo Clásico y lo Moderno
Un aspecto fascinante de cómo Emily in Paris utiliza a Hepburn es el contraste entre lo clásico y lo moderno. La serie juega con la tensión entre los ideales de belleza y feminidad del pasado y cómo estos se adaptan (o no) a la era contemporánea. Emily, con su obsesión por Instagram y su vida digital, representa una versión moderna de Hepburn, una que se mueve en un mundo de likes y hashtags. Pero al recurrir constantemente a la imagen de Hepburn, la serie nos recuerda que, aunque el mundo ha cambiado, ciertos ideales de estilo y elegancia son eternos.


Un Romance con la Moda
Emily in Paris también rinde homenaje a la vertiente más romántica y nostálgica de Hepburn. En un mundo donde las modas vienen y van a la velocidad de la luz, Hepburn es un recordatorio de que el verdadero estilo es atemporal. La serie, con su foco en los clásicos de la moda parisina, refuerza esta idea, mostrando cómo Emily encuentra su lugar en la ciudad del amor, no solo a través de nuevas tendencias, sino también honrando los pilares de la moda que Hepburn ayudó a construir.



¿Una Estrategia o Un Emblema?
Pero no me quiero ir sin cuestionar si esta emulación de Audrey Hepburn en los looks de Emily es simplemente una estrategia del director para convertir a Lily Collins en un ícono de moda, aprovechando la nostalgia de ver a Audrey reflejada en la pantalla. ¿Es posible que Darren Star esté usando a Hepburn no solo como una inspiración, sino también como una herramienta para elevar a Collins al estatus de ícono, algo que va más allá de su actuación? La nostalgia es poderosa, y ver a Emily vestida como Hepburn puede no solo despertar recuerdos de la dorada era del cine, sino también solidificar a Collins en la mente del espectador como la heredera moderna de ese estilo inigualable.


Conclusión: Audrey Vive en Emily
En resumen, Emily in Paris no solo evoca la imagen de Audrey Hepburn; la utiliza como una guía estilística, una inspiración narrativa y un modelo de cómo la moda puede ser una herramienta de poder y autoexpresión. En cada referencia a Hepburn, la serie reafirma su compromiso con la idea de que la moda no es solo superficial; es una forma de arte que puede decirnos quiénes somos y quiénes aspiramos a ser. Y, al hacerlo, asegura que el legado de Audrey Hepburn sigue vivo y sigue inspirando, un outfit a la vez.
Ahora les toca a ustedes “kids” dejenme en comentarios ¿qué opinan? ¿Les gusta lo qué ven? Dejenme un comentario y charlamos.






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