El regreso del Victoria’s Secret Fashion Show en 2024 ha sido uno de los eventos más comentados en la industria de la moda este año. Después de varios años fuera del radar, la marca ha decidido adaptarse a los nuevos tiempos con un cambio drástico: diversidad e inclusión al frente y al centro. Para muchos, esto ha sido un paso positivo hacia una industria más inclusiva, mientras que para otros, se siente como una estrategia de marketing calculada y un tanto forzada.

Si bien es importante reconocer que la marca ha hecho un esfuerzo por evolucionar, queda la pregunta: ¿es auténtico este cambio o simplemente una táctica para recuperar relevancia y ventas perdidas?

Un Intento de Inclusión en la Era de la Diversidad

A lo largo de los años, Victoria’s Secret fue sinónimo de belleza idealizada: cuerpos ultradelgados, figuras esculpidas y rostros perfectos. En los últimos años, sin embargo, el público ha comenzado a cuestionar la falta de representación real en sus pasarelas. Y justo cuando la marca cayó en popularidad, un movimiento de diversidad y representación emergió en toda la industria, exigiendo más autenticidad de las marcas.

Ahora, en 2024, vemos a un Victoria’s Secret que abraza modelos de diferentes etnias, edades y tallas. Para muchos, esta transformación era necesaria y refleja una demanda creciente de los consumidores por ver más variedad en términos de cuerpos y belleza. Pero, aunque la marca ha captado el interés de nuevos públicos y algunos seguidores regresaron curiosos por este cambio, otros lo ven como un movimiento estratégico más que una evolución genuina.

El Impacto en la Popularidad de la Marca

A pesar de las críticas sobre si esta inclusión es auténtica o forzada, Victoria’s Secret ha conseguido reposicionarse en el centro de la conversación global. La controversia ha funcionado, en parte, como una herramienta de publicidad que mantiene a la marca relevante, incluso si parte del público se muestra escéptico.

El impacto en su popularidad ha sido un renacimiento en términos de conversaciones y visibilidad. Las redes sociales han amplificado este comeback, con influencers, consumidores y críticos discutiendo el valor de esta nueva propuesta. Sin embargo, la confianza perdida después de años de controversias no se recupera de un día para otro, y la marca aún tiene mucho que demostrar en cuanto a sus verdaderas intenciones detrás de este movimiento.

La Reflexión Personal: Creciendo Junto a las Redes

Ahora, algo interesante para reflexionar es cómo las redes sociales han cambiado la manera en que conectamos con estos eventos y marcas. Yo nunca he sentido una conexión real con el Victoria’s Secret Fashion Show, tal vez porque nunca vi mi realidad reflejada en sus ángeles perfectos. Pero lo que me parece aún más interesante es cómo, al crecer junto con las redes sociales, nos hemos vuelto más conscientes de estos temas. Las plataformas digitales nos han dado el poder de exigir más de las marcas y de lo que representan.

Hoy en día, somos más críticos y conscientes. Sabemos que estamos envejeciendo y creciendo con las redes, y estas nos han permitido tener un espacio donde podemos cuestionar lo que antes se presentaba como el “ideal” de belleza o éxito. Ahora buscamos algo más: autenticidad, inclusión y, sobre todo, conexión real con quienes somos y con lo que consumimos.

En un mundo donde los estándares de belleza están en constante cambio, creo que el verdadero poder reside en reconocer que no es necesario encajar en esos moldes. Estamos escribiendo nuestras propias historias, y la moda es solo una herramienta más para expresarnos.

¿Victoria’s Secret ha Cambiado Realmente?

La gran pregunta que queda es si esta nueva versión de Victoria’s Secret es realmente genuina o si simplemente han ajustado su estrategia de marketing para alinearse con las tendencias. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que la marca se encuentra en una encrucijada. Su éxito futuro dependerá de qué tan auténtica sea esta nueva narrativa y si pueden conectar emocionalmente con un público que ya no está dispuesto a aceptar promesas vacías.

El show de 2024 no es solo un desfile de lencería; es un reflejo del momento cultural en el que vivimos, uno en el que las marcas deben ser más que bonitas imágenes. ¿Victoria’s Secret está lista para ese reto? El tiempo lo dirá, pero algo está claro: las redes sociales han cambiado el juego, y todos, incluidos ellos, estamos aprendiendo y creciendo en el proceso.

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