Para muchas, el maquillaje no es solo un conjunto de productos, ¡es una narrativa de nuestra vida! Una forma de expresión y hasta de identificación. ¿Quién no recuerda los brillitos de Hello Kitty, el indispensable “Angel Face” y hasta las herramientas que han evolucionando hasta las de la actualidad: esponjas, cepillos, brochas, tintas, etc…?
Ya les pusimos un texto sobre cómo van cambiando a través de nuestras décadas de vida (años), hoy, vamos a hacer un viaje a través del tiempo, donde exploraremos cómo ha evolucionado el arte del maquillaje y cómo ha reflejado nuestros propios cambios como mujeres. ¿Estarás de acuerdo…?
Los años 80: La era del glamour exuberante
¡Ah, los años 80! Una época de excesos, brillo y colores vibrantes. Para muchas de nosotras, este fue nuestro primer encuentro serio con el maquillaje, al menos de verlo y soñarlo en las revistas como Tú, ERES, las compradas en Sanborns (importadas, claro) como POP… Recuerda esos labios rojos o rosas intensos, las sombras de ojos azules eléctricas y, por supuesto, el inconfundible delineador negro exagerado. Era una era en la que más era más, y nos encantaba sumergirnos en la extravagancia de la moda y el maquillaje, aunque no lo usáramos si éramos niñas, pero veíamos a nuestras mamás haciéndolo.
Los años 90: la rebelión fresona
Los años 90 trajeron consigo un enfoque más minimalista y natural en el maquillaje. Las súpermodelos se volvieron más delgadas y virales (aunque todavía no había redes), teniendo como reina a Kate Moss. Las tendencias se inclinaron hacia tonos tierra, labios desnudos y cejas más sutiles. Marcas como MAC y Clinique se convirtieron en nuestros santuarios de belleza, ofreciendo productos que realzaban nuestra belleza sin ocultarla. Eso sí, hay que recordar cosas horrendas como las cejas súper depiladas (y luego perdimos esas cejas) y los tradicionales labios marrones oscuros. Las estrellas de los programas del Canal 5 nos inspiraban: los delineados de las Bay Watch, Sabrina la bruja adolescente y hasta la banda más rebelde que hasta se expresaba a través de lo “más darks”.
Los años 2000: La entrada del minimalismo chic
Con el cambio de milenio llegó una nueva sensibilidad estética… y la palabra “chic”, como dice Diva (jajaja). Con el advenimiento de Internet, el maquillaje se convirtió en un campo de juego infinito de posibilidades. Pero fue paso a paso, ya que las redes fueron elevando su influencia de manera exponencial… primero lento y al final de la primera década: como un vólido. Las plataformas en línea como Youtube nos permitieron explorar los primeros tutoriales de maquillaje y descubrir nuevas técnicas de aplicación. Desde el resurgimiento del delineador alado hasta la obsesión por los labios mate, los años 2000 fueron una época de experimentación aunque, también hay que decirlo, sin tanta identidad… comenzó a surgir la era de “todo chic” en el que se aspiraba a algo sin saber exactamente qué era. Las temporadas finales de Friends también impactó la forma en que nos arreglábamos y qué decir de la internalización de Sex And The City.
Los 2010: ¿La polarización?
Quizá sea un poco injusto decirlo pero… seamos injustas: el trono se le quitó a la estética europea (y al skincare de esos lares) y se le dio la corona a los miles de pasos, a la prioridad de que la piel esté al 100 antes de poner miles de capas de maquillaje. En esa década sin duda llegó el fenómeno del K-Beauty y su estética. La piel que lucía saludable, tintas en los labios, poco maquillaje, el famoso “no-make-up-make-up” aterrizó y se apoderó de nuestras vidas hasta después de la pandemia (y el inicio de otra década). Aunque, también hay que decirlo, por el otro lado, llegó el contrario en la balanza: las Kardashian y sus excesos replicados en Instagram. Sin duda fue una década en donde los filtros pulularon pero también esos maquillajes sobrecargados que llegaron a la red social de ese momento. El contour se hizo brutal: el baking, el no sé qué más, el pestañón gigante, los rostros muy parecidos a las empresarias/influencers. Y sí, llegó la época en la que las “creadoras de contenido” (primero en forma de bloggers y después, instagramers) les quitaron la batuta a las editoras de revistas: ellas dictaban qué, cómo, cuándo y dónde.
La actualidad: La era del autocuidado y la diversidad
En el mundo actual, el maquillaje se ha convertido en una herramienta de autocuidado y expresión personal. Nos encontramos en una era en la que la belleza se celebra en todas sus formas y colores. Desde el movimiento de maquillaje sin género hasta la creciente popularidad de marcas de belleza mexicanas que celebran nuestra cultura, estamos abrazando nuestra diversidad y mostrándola al mundo a través del arte del maquillaje. La representación también llegó al mundo del maquillaje. Y si bien todavía hay prejuicios, ya no es tan raro ver a un hombre (gay o buga) utilizando barniz de uñas, filtro solar con color, delinearse las cejas y algunos trucos más. Las maquillistas activistas del Body Positive también llegaron. Las mujeres trans también están teniendo cierta visibilidad (y más después de que Wendy se apoderara hasta de Madonna). Y poco a poco vamos las cuarentokers también teniendo espacios: así lucimos ahora, no importa lo que nos dijeron de niñas, me estoy inventando a mí misma.
Un viaje de autodescubrimiento y empoderamiento
A medida que reflexionamos sobre nuestra relación con el maquillaje a lo largo de los años, nos damos cuenta de que ha sido mucho más que simplemente aplicar productos en nuestro rostro. Ha sido un viaje de autodescubrimiento, un medio para expresar nuestra creatividad y, sobre todo, una forma de celebrar nuestra belleza única. Entonces, ya sea que elijamos un look audaz y glamoroso o uno más sutil y natural, recordemos que el verdadero poder del maquillaje radica en cómo nos hace sentir: seguras, hermosas y empoderadas. Pero a la vez, también es un reflejo de quiénes somos en este momento, mañana quizá seamos otras. Es una forma de sernos fieles a nosotras mismas, ya sin seguir tantas tendencias… o si las seguimos no es por pertenecer sino por diversión.
¡Que viva el maquillaje y que viva la belleza de todas nosotras, mujeres mexicanas mayores de cuarenta años!






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